Es imposible seguir hablando de Chile sin saborear algun plato de su extensa cocina criolla. Tengo la dicha de haberme iniciado en los misterios del fogón y los cucharones cuando aún era muy niño. Esto, gracias a que mi padre no era ningún machista y todos los días, antes de irse a su trabajo, nos asignaba alguna tarea hogareña (limpiar, hacer las camas, ayudar en la cocina), para así aliviar la pesada carga que recaía sobre los hombros de mi madre. Como éramos seis hermanos, ¡imagínense! la cosa no era nada de fácil para ella, pero de esa rica experiencia surgió mi gusto por el buen comer.
¿Qué se habrá hecho la pesada cocina a leña, de la cual salía el pan amasado y los guisos que hoy pueblan mi memoria? ¿Y la gran paila* de cobre comprada a los gitanos, donde hervía por horas y a borbotones, el dulce de membrillo o la mermelada de alcayota* que habría de energizarnos en invierno? ¿Y que hablar del queso de cabra, el charqui*, los porotos con riendas*, la tortilla de acelga* y el puchero*?
Bueno. A estas alturas a mí me dió hambre y ustedes estarán intrigados con tanto nombre raro ¿verdad? No se preocupen, que aquí, junto a algunas recetas rescatadas del lapidario paso del tiempo, también incluyo un glosario de términos, para su mejor comprensión, y en lo posible... para ayudar en su confección.
Así que... con sus manos lavadas, delantal puesto y cucharón en ristre ¡a cocinar se ha dicho!
¡Ah! Se me olvida lo más importante. Para que el ritual sea completo, baje estos platos con un buen vino tinto... ¡chileno, por supuesto!
PUCHERO CHILENO (Para 4 porciones)
Preparación: Pique la cebolla en cuadros
pequeños y junto a los trozos de carne, fríalos en una olla grande
(si consigue una olla de barro... mejor). Agregue el ajo picado,
el comino, el orégano y la sal. Luego pele las papas y las zanahorias
en rodajas y el pimiento en tiras. Ponga en la olla encima de la carne.
Agregue los champiñones, los trozos de zapallo, el repollo cortado en cubos y las cabezas
de coliflor separadas previamente. Encima cubra con las hojas de acelga,
las arvejas y la cebolla grande trozada en cuatro partes. Finalmente vierta
la salsa de tomates. Tape y cocine a fuego bajo por una hora aproximadamente.
La idea es que sean los propios jugos de los ingredientes, los que hagan el
caldo de este "criaturero"* guiso. Sirva caliente acompañado de arroz blanco.
CHARQUICAN
Preparación: Desmenuce las tiras de charqui. Pele y ponga a cocer las papas, el zapallo y los porotitos verdes.
En una sartén sofría la cebolla, el tomate, las especias, el charqui y los granos de la mazorca de maíz. Opcional, le puede agregar a este aliño,
una cucharada grande de "color"*. Una vez cocidas se majan las papas junto al zapallo. Se agregan los porotitos verdes y el charqui
sofreído. Se mezcla todo hasta que quede un puré cremoso. Sirva caliente.
OSSOBUCO CON CHAMPIÑONES
Preparación: Limpie, quite telas, grasa y lave los ossobucos. Deje estilar. Limpie los champiñones y córtelos en laminas de regular grosor. Pase los ossobucos por harina y fríalos en una cacerola con el aceite caliente y el ajo. Cuando estén algo dorados por ambos lados, viértales el vino blanco y sazone con sal, pimienta y comino. Revuelva con cuchara de madera y cocínelos durante 45 minutos a fuego suave. Agregue los champiñones y cocine por unos 20 minutos más, o hasta que la carne esté blanda. En los cinco minutos finales agregue el perejil picado. Al momento de servir vierta un chorrito de jugo de limón sobre los ossobucos. Acompañe con arroz blanco o puré de papas. ¡Uno de mis platos favoritos! Lo recomiendo con un buen vino Montes Alpha Cabernet Sauvignon Reserva del 92.
POROTOS CON RIENDAS
Preparación: Cueza los porotos en abundante agua. Aparte en una sartén sofría la cebolla, el ajo, el comino, la sal y "la color".
Bote el agua en que hirvieron los porotos (aunque puede usarse para sopa), y mézclelos con la sartén sofreída. Agregue agua hervida
(o caldo de hueso) y cocine por unos 45 minutos a fuego bajo. En los últimos diez minutos agregue las "riendas" (la pasta, o los tallarines* como yo lo recuerdo).
Opcional: en la zona central de Chile se le agrega zapallo majado, además de chorizos, longanizas o patitas de cerdo, que le acercan a la fabada española..
COCHO ALIÑADO (Desayuno de obrero)
Preparación: Pique la cebolla en cuadros pequeños.
Agregue el ajo picado, la color, el orégano y la sal. Fría en una
sartén. Luego vierta agua caliente sobre la mezcla.
Espere hasta que hierva. Retire del fuego y agregue las
cucharadas de harina tostada revolviendo constantemente para
evitar los grumos. Ponga nuevamente al fuego hasta que adquiera
una suave espesura. Sirva de inmediato.
TORTILLA DE ACELGA (Swiss Chard)
Preparación: Lave y pique las hojas de acelga. En una sartén sofríalas junto a la cebolla y las especias.
Bata los huevos. Retire las hojas del fuego y únalas al huevo batido. Vierta sobre la sartén, moviendo
y acomodando cuidadosamente las hojas. Cocine a fuego mediano alto. Una espátula para trabajar en los
bordes de la tortilla es necesaria. Al momento de virarla, asegurarse de que no esté pegada al fondo
introduciendo la espátula desde el borde hasta el centro. Tapar y cocinar a fuego bajo moviendo constantemente.
Enfríela un poco, troce y sirva como aperitivo.
MACARRONES AL VAPOR (Para 4 porciones)
Preparación: Pique la cebolla pequeña en cuadritos y junto a los trozos de carne, fríalos en una olla alta junto al ajo picado, el comino y la sal. Luego agregue las papas cortadas en cuñas y las zanahorias en rodajas. Eche los macarrones y cubra con la salsa de tomates. Encima de todo, ponga la cebolla grande trozada en cuatro partes. Finalmente vierta las tazas de caldo. Cocine a fuego bajo durante 45 minutos.
FRITOS DE COLIFLOR
Preparación: Lavar, limpiar y separar los manojitos de coliflor. Póngalos a cocer en agua hirviendo y sal durante 15 minutos. No deben quedar muy blandos. Escúrralos y déjelos enfríar en una fuente. Viértales el jugo de limón. Aparte, bata los huevos con el ajo, el perejil y espese con la harina. Agregue los manojitos a esta mezcla, moviéndolos constantemente para que se cubran por todos lados, pero evitando que se desmoronen. Fríalos en un caldero con aceite bien caliente hasta que doren. Al momento de retirarlos, póngalos en una fuente sobre papel absorvente para que no se impregnen de aceite. Puede servirlos como aperitivos evitando que se enfríen. Como plato de fondo acompañe con arroz blanco y ensalada.
ENSALADA DE LENTEJAS
Preparación: Cueza las lentejas en abundante agua con un poco de sal y los clavos de olor. Retírelas del fuego cuando estén blandas, pero no deshechas y enfríelas aparte, retirando también los clavos. En un bowl profundo pique la cebolla a cuadros finitos, agregue agua fría, jugo de limón, sal y vinagre y deje reposar por lo menos una hora. Por mientras pique el perejil y los cebollines. En un colador grande estruje y lave la cebolla ya remojada. Una todo en una ensaladera. Finalmente corrija la sal, vierta un chorrito de aceite de oliva, el jugo de limón y el perejil picado, revolviendo con cuidado para no destrozar las lentejas. Se puede servir como aperitivo encima de galletitas de cóctel; o como plato individual.