ECOLOGIA


En aras del planeta


"Sólo cuando se haya cortado el último árbol,
sólo cuando se haya envenenado el último río,
sólo cuando se haya pescado el último pez,
sólo entonces te darás cuenta
de que el dinero no se come".


Así lee una profecía indígena, dramatizando de esta manera el curso suicida que ha seguido la sociedad moderna. Día a día asistimos a la explotación inmisericorde de los recursos naturales en aras de un "progreso" que, lejos de ofrecer expectativas dignas y benéficas para la humanidad, se centra en el lucro materialista, el individualismo y la degradación de valores.

Y la Madre Tierra está en crisis. La intervención del hombre en sus entrañas ha provocado un alarmante desequilibrio que pone en peligro no tan sólo a todas las especie vivientes del planeta, sino el futuro de la humanidad también. La alteración del clima, la destrucción de la capa de ozono, la lluvia ácida, la contaminación del aire y la napa subterranea, además de la constante amenaza a la vida silvestre, son sólo algunos de los muchos indicativos de que la actividad humana es la principal causa por la cual nuestro planeta se nos muere a diario.

Por eso es extremadamente urgente que tomemos conciencia sobre la importancia de preservar nuestro habitat para el disfrute de nuevas generaciones. La responsabilidad que asumamos hoy es la clave que permitirá la subsistencia de nuestros hijos. De lo contrario, éstos estarán condenados a vivir (o a morir) en un mundo dramaticamente distinto al que conocemos hoy.

Como muestra, un botón: "Para el año 2000, -o sea en tres años más- el 20% de todas las especies de la Tierra podrían haberse perdido para siempre" (The Nature Conservancy)

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