RELIGION



"En el principio creó Dios los cielos y la tierra.
La tierra estaba desordenada y vacía
y las tinieblas cubrían la haz del abismo,
pero el espíritu de Dios se cernía
sobre la superficie de las aguas"
Génesis 1: 1-2
La Biblia

¿Teología del Conocimiento?


El origen de la religiosidad en el ser humano se pierde en la noche de los tiempos. Desde aquellos primeros antepasados nuestros que trataron de darle un significado a su entorno, quizás divinizándolo, hasta los rituales del hombre actual, con su agitada vida moderna y su tecnología, no hacen mas que reafirmar un sentimiento inherente al ser humano, tanto en su trayectoria histórica, como en su evolución espiritual. Este sentimiento o "conducta" que hace a este hombre superior al resto de las especies vivientes, no es otra cosa que un anhelo de "trascendencia" anidado en el alma humana desde siempre y sin el cual su vida carecería de sentido en el concierto de la Creación Universal.

Todas las culturas del planeta han proyectado en mayor o menor grado, su sentir religioso de acuerdo a su particular visión de mundo. Un taoista chino y un musulmán en el fondo no difieren tanto a la hora de expresar su fe religiosa, sino sólo en su estructura formal. De ahí que no podemos llevarnos a engaño cuando ciertos dogmas oficiales nos hablan de "religiones paganas", tratando de excluir de su juicio las creencias, ritos y ceremonias de gentes de otras latitudes. Es más, una visión tan estrecha como la mencionada, conduce inevitablemente a la instauración de dogmas fundamentalistas autoritarios que nada tienen que ver con fin ulterior de los propósitos religiosos. El sentido de divinidad trascendente se pierde en aras de una filosofía meramente social. Es la construcción de su "ser" a través de la diferenciación del "otro". Desgraciadamente la historia de Occidente (y también de ciertos sectores de Oriente) está plagada de hechos que confirman el dominio de esta mentalidad sobre los verdaderos significados del sentir espiritual.

Afortunadamente, aunque para regocijo de unos pocos, existe una Gran Tradición que ha podido escapar a los dogmas. Cual llama inextinguible, crepita en el corazón de los hombres a través de la historia y de vez en cuando deja sentir su calor místico, irradiando con su Luz a quien merece ser iniciado en los misterios de la Gran Verdad.

Hermes, Platón, Jesús... por nombrar sólo algunos, son ejemplos de ese Conocimiento manifiesto que se hiciera carne, palabra y acción.

"Sólo la verdad os hará libres" escribió el apostol Juan planteando desde ya la voluntad irrenunciable hacia el estudio, como motor y conductor de todo un proceso interior con la libertad espiritual como culminación de ese proceso. El estado de gracia místico de los Iluminados. El "Nirvana" de Oriente.

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