
Ciertamente el Valle de Elqui es un valle místico. Quien habiéndolo visitado,
no haya sentido sus fuerzas telúricas y su energía cósmica, o tiene el alma muy atrofiada,
o es un ser incompleto de la Creación.
Situado a unos 700 kilómetros al norte de Santiago de Chile y bañado por el río que
le da su nombre, el verdor de los viñedos moscatel contrasta con la aridez de los cerros amarillos, ocres, y lilas que le circundan. Con un clima semidesértico, aquí se encuentran los cielos más limpios y diáfanos del planeta, por lo que científicos y astrónomos le llaman la "ventana del Sur". Justamente en Cerro Tololo se ubica el principal observatorio astronómico del hemisferio sur, con el segundo mayor telescopio del mundo. En una noche sin luna es impresionante observar el cielo estrellado, sobre todo la gran mancha de la Vía Láctea
llamada por los lugareños "el camino de Jordán".
Cuna de nuestra poetisa Gabriela Mistral, Premio Nóbel 1945, sus restos descansan en un Mausoleo sobre un promontorio con la mejor vista del valle; alberga en la actualidad unas cuantas comunidades místicas, grupos esotéricos y buscadores del Conocimiento. Hay quienes piensan que es el polo opuesto del Himalaya y antípoda del Everest. Lo cierto es que la energía emanada de sus montañas da origen a ciertos fenómenos, hasta ahora, sin explicación.